En las últimas horas han crecido las probabilidades de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica no logre concretarse en este gobierno.

Si eso ocurre, será la próxima administración, que comienza el 1 de diciembre, la que eventualmente concluya la negociación que comenzó en 2017.

El líder de  la mayoría republicana de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, había fijado el jueves 17 de mayo como el límite para recibir la notificación de Robert Lighthizer, el representante comercial de EU, de que ya había un acuerdo en principio.

En lugar de ese aviso, lo que Lighthizer dijo ese jueves es que estábamos lejos de llegar a un acuerdo pues aún había una gran cantidad de diferencias entre los países, lo que condujo prácticamente a la conclusión de que no habrá acuerdo, salvo que haya una gran sorpresa.

Todo indica, sin embargo, que no se suspenderían las negociaciones, aunque ya no diera tiempo de ratificar el Tratado este año.

El antiguo TLCAN para un nuevo gobierno

Tendríamos vigente el actual acuerdo, y ‘empollando’ el nuevo.

A esta condición algunos han denominado, vivir con un acuerdo ‘zombie’, es decir, uno que prácticamente ya está muerto pero que sigue funcionando.

 La pregunta obligada es que, si ante la eventualidad de no llegar a un final feliz en esta negociación, Trump no tendría la tentación de salirse del acuerdo actual.

A lo largo de los últimos 18 meses, los empresarios y el gobierno mexicanos han hecho un intenso cabildeo en Estados Unidos, de modo que hay una potente coalición favorable hacia el TLCAN.

Trump sabe que, en caso de pretender salirse del Tratado, podría tener un muy elevado costo electoral, particularmente en estados agrícolas, que son importantes productores de granos y que tienen en México a su principal mercado.

Vivir con un tratado ‘zombie’

En el interés de mantener la mayoría republicana en el Senado norteamericano y tener aspiraciones a retener la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Trump tendría que contener su deseo de salir del Tratado.

Lo que veríamos entonces es que tendría que abrirse un nuevo capítulo de la renegociación, que habría de irse hasta bien entrado el 2019.

La razón es que el nuevo gobierno mexicano y el nuevo Congreso en EU, quizás tuvieran exigencias que obligarían a una larga negociación.

Así que el escenario más probable es el de vivir con un Tratado ‘zombie’ tal vez por otro par de años y prepararnos para una prolongada negociación.