El día de hoy, lunes 7 de mayo, puede ser un día crítico para las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN). Tras muchos meses de negociaciones, de jaleos, de viajes, quizás estemos ante la reunión ministerial que determinará si habrá o no habrá un acuerdo.

Tanto de la parte mexicana como de la norteamericana, hay urgencia por llegar a un apretón de manos.

México busca resolución rápida

En el caso de México porque se quiere que, en una sesión extraordinaria, el Senado que todavía esté en funciones pueda ratificar el nuevo TLCAN. Pero para eso se necesita que haya un documento firmado por los tres gobiernos.

Y allí está el quid del asunto.

Por las reglas legislativas, luego de que el representante comercial de EU, Robert Lighthizer le avise a su Congreso que ya hay un acuerdo en principio, tiene 30 días naturales para enviar un borrador.

Y luego hay un plazo de revisión de 60 días para que pueda ser aprobado y por tanto para que el Ejecutivo de EU reciba luz verde para firmar.

Si, por ejemplo, el próximo 15 de mayo se diera luz verde al Tratado, la firma no podría ser antes de tres meses, es decir, podría ser a partir del 15 de agosto.

Elecciones podrían obstaculizar el trato

El gobierno mexicano quisiera firmar y de inmediato someter a ratificación el Tratado al actual Senado para que pueda ser aprobado por la actual Cámara, y no por la que surja de las elecciones del 1 de julio.

El gobierno de Trump también quiere que la ratificación del Tratado la realice en algún momento de diciembre la Cámara de Representantes actual, con mayoría republicana y no la que surgirá de las elecciones de noviembre, que podría tener mayoría demócrata.

La negociación que hoy comienza tiene, por primera vez, el ingrediente de la urgencia y por esa razón se espera que haya resultados.

De cualquier manera, el desenlace llegará en muy pocos días, cualquiera que este sea.