Después de las elecciones del 1 de julio en las que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) arrasó, algunos pensamos que el país empezaría un nuevo ciclo hasta el 1 de diciembre, cuando formalmente habría de tomar posesión.

Pero muy pronto pareció que ya teníamos  ‘dos Presidentes’.

Pues se ha producido una situación inédita en la historia política del país: de facto, AMLO ha empezado a gobernar cuando ni siquiera ha sido declarado presidente electo por el Tribunal (TEPJF). Y mientras tanto, pareciera que el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien sigue siendo presidente de la República hasta el 30 de noviembre de este año, ya quedó en el pasado.

Aunque era tradición en la política mexicana que hubiera contactos entre el presidente electo y el presidente en funciones, en el pasado siempre quedó claro que era el presidente en funciones quien seguía a cargo, incluso si eran del mismo partido.

Lecciones de elecciones de 1994

Quizás el episodio más ilustrativo de ese principio ocurrió en 1994.

Ernesto Zedillo había ya ganado las elecciones, que, por única vez, en virtud de una reforma legal, se realizaron en agosto.

El equipo económico de Zedillo estaba alarmado por la salida de capitales que se producía en México, sobre todo después del asesinato de Francisco Ruiz Massieu. Sin embargo, el gobierno de Carlos Salinas, rechazó las sugerencias de Zedillo quien pedía devaluar el peso.

Hasta el último día de su mandato, Salinas mantuvo el control pleno de la gestión económica.

En 2018, la historia ha sido inédita. Los funcionarios del gobierno actual parecen haberse hecho a un lado para dejar todo el espacio al gobierno que vendrá, lo que, de facto, ha implicado que AMLO ya esté tomando decisiones, haciendo nombramientos, recibiendo delegaciones del extranjero, enviando cartas a presidentes y hasta negociando tratados comerciales.

Quién es el actual presidente de México: AMLO o Peña Nieto?

Lo que hemos visto en las últimas semanas me hace pensar que, a partir del 1 de septiembre, en un mes, empezará otra fase de este gobierno adelantado, cuando se instale la legislatura en la que Morena y sus aliados tienen amplia mayoría.

Creo que AMLO no va a esperar hasta despachar en Palacio Nacional para hacer cambios legales que ha ofrecido.

Así que no extrañe que, así como hemos visto una frenética actividad del virtual presidente electo, también veamos una intensa actividad legislativa para cambiar muchas cosas a partir  de septiembre, desde el organigrama del gobierno para crear la Secretaría de Seguridad Pública hasta importantes cambios legales en materia de educación o energía.

Así que, en contra de lo que parecía, cuando tome posesión el 1 de diciembre, de facto AMLO ya tendrá varios meses gobernando el país.

¿Tener un país con ‘dos presidentes’ será la última sorpresa que nos depara este nuevo ciclo político?

Como decía Don Quijote: “Cosas veredes Sancho”.